Ante todo, es de bien nacidas ser agradecidas, y eso os debo: un millón de gracias por vuestros amorosos comentarios hacia todas mis Entradas. No lo digo nunca, pero me hacen muy dichosa y me levantan la moral siempre.
Bueno, vamos allá.
Voy a aprovechar que la mitad de la cuadrilla anda por la France, y la otra mitad, de finde, para mostrar mi último escarnio.
Es la famosa Colcha Rápida -¡Ja!- en la que me metí así, como yo hago las cosas: sin conocimiento ninguno.
No asustaros, que después de todo, tampoco quedó tan mal. Un poco pequeña, quizás. Lo siento, pero se me olvidó medirla....
Ya os conté la historia de que mi querida panadera, esa pobre a la que mi Costillo, cuando se encuentra meledicente, dice que tengo acogotada y luego os cuento porqué, iba a tener un bebé.
Y claro, en vista de sus desvelos hacia mi pan de todos los días (que no estuviera ni muy cocido ni muy crudo, ni muy blanco ni muy oscuro, que se pudiera hacer el bocata de la Elementilda sin que la miga estuviera apegotonada, que la superficie no se rompiera,.... ¡En fin, que no se porque me teme, la verdad!-, me dije que le iba a hacer un detallín para su bebo.
Y no fue otra mi ocurrencia que hacerle una mal llamada Colcha Rápida -¡Ja!-. La colcha tenía de todo menos rapidez.
En cuanto nació, por que yo soy supersticiosa para esas cosas y no regalo a bebés hasta que no están en el mundo y no dejando dormir a sus mamis, me fui corriendo a buscar las telas.
Pero donde fuí, solo había lo que me traje, en tema azul, se entiende.
Y era ésto:
La tela azul lisa tenía un bonito degradado que iba del azul profundo a un azul claro, tirando a 'indefinido'.
Como no tenía ganas de complicarme aún más la vida cortando cuadrados -craso error-, corté rectángulos de unos 8x16cm. Eso sí, puse a prueba mi fuerza y mi suerte y corté las telas colocándolas unas sobre otras. ¡Gracias a Dios que el experimento salió bien!. De lo contrario, me hubiera cortado las venas a bocados.
Luego las uní a pie de pata. De pata de la máquina, se entiende. A ver, que la cosa era que ni quería medir, ni quería tener que ir casando costuras.
La tela azul degradada resultó muy bien, puesto que conseguí unos rectángulos que iban variando de tono.
Había que jugar con ellos en su disposición.
¡Hua!, como dirían en Black Hawk Derribado -una de las películas más espectaculares y reales que haya visto-, aquí está el estudio preliminar.
A primera vista, parece que los rectángulos casan. ¡¡¡ Ni me lo creo !!!. Compruebo una y otra vez y no salgo de mi asombro. ¡Que suerte!.
Tralara larito, coso despacito!. Ya había unido los 3 rectángulos en vertical de cada tira y ahora toca unirlas en horizontal. Miro bien que cada esquinita esté con su homóloga. Vuelvo a comprobar que no me he equivocado a la hora de ir añadiendo tiras. No vaya que ponga una al revés o algo. ¡Conmigo, poco sería!.
Aquí, detalle de la trasera del top. A fijarse: las costuras de cada tira van planchadas hacia lados distintos. ¿Por qué?. Para no tener problemas a la hora de montar las tiras correspondiente y que nos quede una costura gordota y feucha. Es decir, si la tira *a* plancha hacia la derecha, la siguiente de abajo o *b* planchará hacia la izquierda, y así sucesivamente.
¡Que remona está planchadita ella!
Al lorito con ese piquito. ¿Veis cómo la dichosa pata de la máquina ha arrastrado una costura?. ¡Ains!. Ya decía yo que todo iba demasiado bien!.
Aquí, después de ver que el top se me quedaba estrecho, decido unirle otras tiras en todo el contorno formadas por el resto de rectángulos que me había sobrado. Como soy una ansiosa, corté toda la tela que tenía y no reservé nada. Así que ahora tocaba improvisar.... Colcha Rápida, si.
Y ésto fue lo que resultó de la improvisación. Después de todo, no quedó tan mal. A mi me gustó mucho, mucho. No se la madre lo que opinará, puesto que no la he visto aún.
Y ahora, una foto que siempre quise hacer, pero hasta ahora no pude.
(Si, las botellas del fondo son de agua para las plantas, que hay que poner en reposo para que la posible cal quede en el fondo. Y como soy así, la dejo al influjo de la Luna).
La sillita es de la Elementilda, de cuando era bebé y le gustaba arrastrarla por toda la casa. Literal. A mi me hizo mi abuelo de Córdoba una y mi hija tenía que tener otra.
Mi primera colchita terminada. Ya se que no es gran cosa, pero me hace ilusión.
Soy muy pudorosa con mis etiquetas, pues pienso que son muy personales. En este caso, al ser la colcha enana, la etiqueta no podía ser de otro tamaño. Y la resolví bordándola sobre la misma trasera. Hice con una puntada decorativa de la misma máquina una txartela, en ella bordé a punto de tallo el nombre del bebé, la fecha y mi nombre. En la misma puntada, como era sosilla, le hice un sobrecosido con el hilo a tono de las letras. Y quedó muy mona.
El enguatado lo hice como me recomendó mi Carolina: cosido y vuelto. Así queda más gordito, habida cuenta además de que la guata que yo encuentro es la mínima expresión de gorda. No así su precio. Las 3 partes del trabajo están unidas a base de unas puntaditas en forma de L en la zona central de la colcha.
Con la premura, no hice fotos de todo el PaP, pero si clicais en ésta, podréis apreciar lo que os digo de la forma de unión, junto a la txartela. ¡Perdón, etiqueta!.
¡Trabajo concluido!. Satisfacción garantizada.
Y de regalo, una fotito de la 'mascota oficial' de la ciudad y un poco de su caseta:
El es el adorado Popy, y al fondo la casetilla que se le hizo: el Guggenheim. ¡Pa chulos, los de aquí!
Pasad una muy agradable semana y, como siempre os digo: ¡¡ Que cosáis ben, reinas mías!!



















